La verdadera competencia profesional comienza cuando el terapeuta aprende a ver a la persona en su totalidad, más allá de sus síntomas, de su historia y de la demanda concreta con la que llega a consulta.
**Encontrar el núcleo del problema. Comprender el patrón que lo organiza. Construir una estrategia terapéutica. Y ayudar al cliente a conseguir cambios reales y duraderos.**
Eso es lo que enseñamos..